Aunque de todas formas, estas medidas antes descritas no fueron del todo exitosas. Varios autores defienden la idea de que gran cantidad de moriscos no salieron, huyendo para después regresar, instalándose en otras zonas de la monarquía o desarrollando estrategias para permanecer en su tierra de nacimiento. Por ejemplo en el caso de Blanca muchos moriscos se fueron a vivir al Reino de Valencia o a Mallorca, volviendo a partir de 1624 debido a la política más liberal de Felipe IV y obligando a salir de forma gradual los repobladores cristianos. 419 moriscos se quedaron o volvieron a Blanca, por lo que en el padrón eclesial de 1654 el 80% de sus registrados son moriscos. Otras estrategias eran los recursos judiciales para demostrar su condición de cristianos viejos (con testigos), bodas precipitadas,etc., todo lo cual produjo que un tercio de los antiguos mudéjares murcianos permanecieron en su lugar de origen.

Ejemplo de esto lo podemos encontrar en un caso específico localizado en la villa de Fortuna, donde residían 684 moriscos frente a 54 cristianos viejos antes de la expulsión. En cada villa existía un fiscal de la expulsión, siendo en este caso Francisco Fernández Osorio, el cual debía coordinar la expulsión y castigar a los que regresaban, por lo tanto ya es indicio de que se producían estos regresos desde inicio de la deportación.

Al parecer, este fiscal entró en pleitos con una familia de vecinos que eran considerados moriscos. Antes esta situación, la familia acusada acudió al socorro de don Bernardino de Velasco y Aragón, encargado de ejecutar la expulsión en el Reino, el 20 de diciembre de 1613, para que se les declarara cristianos viejos. A su favor tenían el testimonio del propietario de las tierras que tenían arrendadas en la huerta de Fortuna, un vecino de Murcia llamado Juan Gómez, el cual declaró que eran: - cristianos viexos limpios de toda rraza de moros ni judíos y en esta comun opinion y rreputazion de tales por todos comunmente rreputados por ser hijos nietos y descendientes de Juan Gomez El viejo que fue cristiano viejo de los antiguos pobladores del dicho lugar de Fortuna de quien descienden por línea rrecta de varon -. Por lo que considera que el Comisario de Fortuna, don Antonio Manrique Carvajal, les incluyó en el listado de moriscos por error.

Para demostrar su condición cristiana, la familia acusada presentó una información realizada por su propio arrendador en Murcia y 12 testigos cristianos viejos, consortes, hijos y descendientes. Por lo que don Bernardino solicitó información sobre su condición, realizándose dos informes donde se decía que eran considerados cristianos nuevos por varios vecinos y por los comisarios que realizaron la lista, añadiendo incluso que su abuelo era: - forastero de Castilla a poblar este lugar -. A pesar de esto, la sentencia emitida el 25 de julio de 1614 fue favorable a la familia.

Este hecho muestra perfectamente la estrategia de los moriscos de iniciar pleitos judiciales para demostrar su condición de cristianos viejos, aportando testigos. Pero parece bastante claro que si eran moriscos, destacando que su arrendador y la propia familia tenían el mismo apellido: Gómez, es decir que seguramente era un familiar que se presentó como propietario de las tierras para desarrollar su estrategia. Y si así no fuera, este arrendador que se opone a su expulsión mostraría perfectamente las consecuencias negativas que supusieron la deportación para las rentas y la producción agrícola. Por último destacar que los vecinos los acusan de moriscos, en una villa donde las relaciones con ellos eran muy débiles, según Fray Juan de Pereda, mostrando el deseo de su expulsión.